LA POLÍTICA: INSTRUMENTO DE CONSTRUCCIÓN COLECTIVA O DE DISCORDIA?

Sábado 03 de Junio de 2017. Diario Resumen, El Diario de Pilar, Pcia. de Buenos Aires y El Lugareño de Capilla del Señor, Pcia. de Buenos Aires.

Con el Congreso paralizado y la Justicia adormecida, los políticos lanzaron sus campañas a casi 5 meses de las elecciones de medio término.

A mediados del mes de mayo pasado desde Dubai, el Presidente Mauricio Macri expresó que “…en octubre vamos a discutir si seguimos con el cambio o si volvemos al populismo”. Unos días antes la ex–Presidente desde Europa manifestó que en la Argentina está instalado “….un gobierno neoliberal que llegó por estafa electoral con una máquina mediática que sólo habla de nosotros, un gobierno que no ha tenido el respeto por la democracia que tuvimos nosotros, que no respeta a las instituciones.” También hizo alusión a que los argentinos que conseguían algún empleo, lo lograban no por sus méritos personales sino gracias a las políticas implementadas por el gobierno kirchnerista. Asimismo, señaló “…tenemos que repensar una arquitectura institucional”.
A primera vista se percibe lo llamativamente escueto del argumento presidencial. Ello, es propio de alguien para quien tal como lo viene demostrando desde diciembre de 2.015, más importante es hacer que prometer. Y como contrapartida, surgen en el corto resumen mencionado en el párrafo anterior, los rebuscados, complicados e irreales argumentos del relato kirchnerista. Con relación a la expresión “…. repensar una arquitectura institucional”, cabe recordar que antes y durante el primer período de gobierno de la ex-Presidente se hizo una profusa propaganda electoral, que hacía mención a procurar casi como objetivo supremo la mejora de la calidad institucional. Los resultados quedaron a la vista y los hemos padecido todos los argentinos. Los hoteleros revolucionarios generaron entre otras cosas los mayores índices de pobreza, el mayor aislamiento internacional de nuestro país en el plano económico e institucional de los últimos veinte años, un Congreso transformado en una escribanía con mayoría automática y una Justicia dependiente en extremo del poder político. El actual Gobierno trabaja para entregar escrituras precarias y certificados de domicilio a los sectores más pobres de la sociedad argentina. La administración de la coalición Cambiemos reposicionó a la Argentina en el concierto mundial de las Naciones y el año pasado el Congreso Nacional volvió a ser sede de discusión de las leyes, muchas de las cuales fueron aprobadas gracias al consenso de diversas fuerzas políticas, producto del diálogo constructivo. La Justicia por ahora sigue siendo una significativa materia pendiente a aprobar. Es decir, al relato mentiroso e intolerante de los años kirchneristas se contrapone la verdad y el derecho al debate de ideas.
Las declaraciones pronunciadas por los kirchneristas Luis D’Elía, Estela Carlotto y por la ex-Presidente, intentan mientras proclaman trabajar por la unidad del peronismo, empujarnos a la cultura de la discordia y alejarnos de la tolerancia propia de la democracia. El primero dijo “…el kirchnerismo no es una corriente interna del peronismo. Es un nuevo sujeto histórico”. Las observaciones vertidas por el filósofo-piquetero tienen una profundidad política tal, que nos deja mudos a nosotros los ciudadanos comunes. Estela Carlotto por su parte, manifestó “….si pudimos con Videla vamos a poder con Macri”. Esta expresión expone un profundo desprecio por los valores democráticos, y es coincidente con las convicciones de aquellos que cometieron los peores crímenes de lesa humanidad durante el proceso militar que comenzó en marzo de 1.976. Lo que no coincide con aquellos que piensan como ella debería ser eliminado, es decir, derrocado.
Las declaraciones citadas precedentemente, atentan bajo el disfraz del discurso político contra los pilares básicos de la democracia: la tolerancia, la convivencia y la capacidad de consensuar. En contraposición a estas posturas, vale la pena tener en cuenta a alguien que predica la concordia como herramienta de construcción de ciudadanía. Se trata de Graciela Fernandez Meijide, a quien la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires distinguió como Ciudadana Ilustre el pasado jueves 1° de junio. Esta valiosa mujer supo superar una desgarradora tragedia personal, como lo fue la desaparición de su hijo Pablo durante los años de la dictadura militar. Primero batalló en los años de plomo en procura de saber sobre el destino de su hijo. Luego formó parte, designada por el ex-Presidente Alfonsín, de la CONADEP. Esta Comisión que fuera presidida por Ernesto Sábato, se dedicó a investigar con verdadero patriotismo y enorme rigurosidad profesional los crímenes acontecidos en los años del gobierno militar de facto. El resultado de este trabajo quedó plasmado en el Libro titulado “Nunca Más” cuyo contenido sirvió como elemento fundamental en el juicio a las juntas militares y puede hoy considerarse como una piedra fundacional de la democracia argentina. Esta valiente compatriota eligió practicar la concordia en lugar de arder en la práctica del odio y el resentimiento.

FERNANDO ROBLES
Analista político, económico y social.